En todas las series y películas actuales se ha buscado el modo de mostrar la interacción social existente a través de la mensajería instantánea, dicho de un modo menos redundante, actualmente en las series y películas podemos ver cómo mucha de la interacción entre personajes es a través de whatsapp, instragram, telegram, etc. Y a través de esto también nos hacen llegar sentimientos y sensaciones.
Esto lo vemos por ejemplo en series como Valeria o Sex education (hay muchos otros ejemplos), vemos como aparece en la pantalla un recuadro verde, azul o blanco semitransparente con el nombre del personaje en negrita, y el mensaje que va a enviar se va rellenando mientras la actriz mira la pantalla de un móvil y la golpea con los pulgares, una vez manda el mensaje este bocadillo sube un poco en su posición en la pantalla y aparece otro bocadillo semitransparente con puntos suspensivos (indicativo de que desde el otro lado están escribiendo). Aquí pueden pasar dos cosas, o los puntos suspensivos son sustituidos por una respuesta, en cuyo caso los/as espectadoras veremos una interacción entre nuestros personajes totalmente escrita, con emoticonos, gifs y fotos; o los puntos suspensivos desaparecen y no son sustituidos por nada, en cuyo caso empatizamos con la sensación de abandono que sufre el personaje que estamos viendo en pantalla.
Está bien, he mentido al decir que sólo hay dos escenarios, el tercer escenario es aquel en el que no se recibe respuesta de forma inmediata, ni siquiera aparecen unos puntos suspensivos, y aquí de nuevo, entra en juego la sensación de abandono, de incertidumbre y de angustia de nuestro personaje.
Es decir, que no se trata sólo de
la importancia que ha adquirido la mensajería instantánea en nuestra forma de
comunicarnos, sino que también hemos puesto normas básicas en torno a ella para
determinar la intencionalidad e importancia de cada interacción. Así generamos
realmente una “ansiedad de la inmediatez”, basada en la necesidad de una
respuesta inmediata porque si no, no nos sentimos importantes para la otra
persona, sentimos abandono y puede que incluso soledad; y por otra parte (como
he apuntado antes) adquirimos unos compromisos que quizá no queramos adquirir, como el hecho de tener que responder inmediatamente para demostrarle a alguien
que te importa lo que te cuente, y que tienes interés por continuar esa
interacción.
Esto no es un debate que me haya
sacado yo de la manga, podemos verlo en diferentes mensajes de Redes Sociales,
como por ejemplo en Twitter, donde podemos encontrar mensajes tipo “Si tiene
interés, contesta”, y por otro lado del tipo “A veces no te apetece contestar,
y también está bien”, y todas en alguna ocasión le hemos dado Like (equivalente
a sentirnos identificadas con algo) a uno o a otro, porque la perspectiva de la
inmediatez de la respuesta es muy subjetiva, y varía en función de nuestro
momento particular.
Algunas psicólogas y expertas ya
reconocen esta necesidad de inmediatez y la ansiedad como su consecuencia, el
sentimiento de abandono si no nos responden rápidamente, y el de culpa si somos
nosotros/as quienes no estamos disponibles inmediatamente, nos hemos acostumbrado
a tener una disponibilidad completa para todos nuestros círculos, y esperamos
lo mismo de los demás.
Y no estamos locas/os, ni somos personas
histéricas, ni nada por el estilo, todo esto tiene mucha lógica, nos hemos
acostumbrado a tenerlo todo de inmediato.
¿Información? Inmediata, ¿pagos?
Inmediatos, ¿entradas para una función? Inmediatas, ¿citas médicas? Inmediatas,
¿saber lo que pasa en la otra punta del mundo? Inmediato. Vivimos en un mundo en
el que todo va cada vez más rápido y nos vemos en la imperante necesidad de
pensar y sentir a ese ritmo frenético.
Dejo algunas páginas que pueden
ser de interés:
-
https://www.alteapsicologos.com/el-aumento-de-la-ansiedad-en-nuestro-tiempo/
-
https://www.analisistransaccional.eu/el-malestar-de-la-inmediatez-permanente/


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