El personaje de Marcela en el Quijote: ¿feminismo en el Siglo de Oro?


LITERATURA DEL SIGLO DE ORO Y LA FIGURA DE LAS MUJERES

En literatura este siglo fue especialmente fructífero, y al igual que aquí nos encontramos con nuestro Miguel de Cervantes, no podemos olvidarnos del inglés William Shakespeare. Aunque también hubo muchos otros autores y autoras, estos dos nombres dan vida a este siglo por excelencia.
 
Pero centrándonos en la literatura Española, nombraremos a otros autores como Vives, Erasmos, Fray Antonio de Guevara, Fray Luis de León, Ana Caro de Mallén, María de Zayas o Beatriz Galindo, quienes escribieron en el mismo tiempo que Cervantes.

Cervantes vivió rodeado de mujeres que desafiaron los roles que se les imponía, su madre permitió y alimentó que sus hijas estudiasen y aprendiesen a leer y escribir, algo que en aquella época estaba lejos de ser norma. Ninguna de sus hermanas se casó y aunque él si lo hizo, le dio un poder a su esposa para que ella administrara sus bienes en su nombre.

Cervantes creaba personajes como el de Marcela (del que hablaremos más adelante), la Gran Sultana, quien es obligada a formar parte del harén del Gran Sultán y se revela ante éste reivindicando su libertad religiosa y consiguiendo su respeto:

“Puedes dar leyes al mundo y guardar la que quisieres, no eres mía, tuya eres, y a tu valor se le debe adoración”.

O la gitanilla, personaje fuerte por partida doble, pues es mujer y además gitana, pero igualmente rebelde, que reniega de las cadenas que se le imponen, ya que la venden a un caballero y ella se enfrente tanto al caballero como a sus vendedores:

“Estos señores bien pueden entregarte mi cuerpo; pero no mi alma, que es libre y nació libre, y ha de ser libre en tanto que yo quisiere”.

Y mientras, Fray Luis de León escribía “La perfecta casada”, obra en la que se habla del carácter que debe tener la mujer perfecta, carácter muy parecido al que muestra Guevara en las “Epístolas familiares”, según las cuales una mujer debería tener:

“gravedad para salir fuera, cordura para gobernar la casa, paciencia para sufrir al marido, amor para criar a los hijos, diligencia para guardar la hacienda, cumplida en cosas de honra y muy enemiga de liviandades de moza”.

A pesar de que estas fueron las voces más escuchadas, las mujeres también escribieron en aquella época, Ana Callo de Marén escribió “Valor, agravio y mujer”, una de las primeras obras que puede considerarse feminista, se muestra en esta obra un personaje cómico que era recurrente en la época: una mujer que admite los roles de un hombre, solo que en esta ocasión, Leonor, se vestirá de hombre para recuperar su honor perdido en la relación que tuvo con Don Juan, quien la abandona. Leonor corteja a una dama y casi se enfrenta a un duelo con el mismo Don Juan. Leonor no sólo se presenta en principio como una mujer hermosa, sino que también es un personaje fuerte y valiente, además de ser la protagonista de la obra, algo insólito también para la época:

                “LEONOR: ¡Venganza, venganza,
Cielos! El mundo murmure,
Que ha de ver en mi valor,
A pesar de las comunes
Opiniones, la más ilustre
Resolución que vio el orbe...
Mi honor, en la altiva cumbre
De los cielos he de ver,
O hacer que se disculpen
En mis locuras mis yerros,
O que ellas mismas apuren
Con excesos cuanto pueden,
Con errores cuanto lucen
Valor, agravio y mujer,
Si en un sujeto se incluyen.”

Sólo queda ésta y otra comedia de Ana Caro, pero en su época fue reconocida por sus compañeros escritores como “la décima musa sevillana” y sus comedias fueron aclamadas.

María de Zayas y Sotomayor también fue una gran autora, y en esta ocasión no sólo su obra muestra una reivindicación de igualdad, sino que sus escritos lo dicen abiertamente, en sus “desengaños y maravillas”, escribe:

“Quién duda que habrá muchos que atribuyan a locura esta virtuosa osadía de sacar a  mis borrones, siendo mujer, que, en opinión de algunos necios, es lo mismo que una cosa incapaz […]Si en nuestra crianza, como nos ponen el cambray en las almohadillas y los dibujos en el bastidor, nos dieran libros y preceptores, fuéramos tan aptas para los puestos y para las cátedras como los hombres y quizá más agudas”.

Pero no sólo estas dos autoras son dignas de alabanza, y aunque sus obras no fueron reconocidas en el siglo de Oro, como Beatriz Bernal que tuvo que publicar bajo anonimato su libro de caballerías “Cristalián de España”, años después podemos recrearnos en su obra.

Y después de ver los testimonios de estas mujeres escritoras ¿Cómo podemos caracterizar los personajes de Cervantes de feministas? ¿realmente podemos? Fijémonos en especial, sólo en un personaje.

LA HISTORIA DE MARCELA EN EL QUIJOTE

La primera aparición de Marcela es en condición de personaje de un relato, es presentada por un cabrero como la mujer más hermosa del pueblo, culpable de la muerte de un cabrero a cuyo entierro irán a la mañana siguiente.

En la presentación de Marcela sólo se habla de ella desde la perspectiva de hombres, es decir que los personajes hablan de su vida desde un punto de vista crítico, aunque varias veces aluden a su libertad, no significa que vean esta con buenos ojos.

Cuentan de Marcela que es una mujer pastora que no renuncia a su libertad de elección y que no se ha casado a pesar de sus muchos pretendientes porque no es voluntad suya hacerlo, y que su tío, quiere respetar su decisión.

Vemos que al principio Marcela es presentada como una mujer malvada, todas las referencias que hay a ella están hechas desde la crítica a su modo de vida, se dice además que su nacimiento fue la causa de la muerte de su madre y que debido a esto también murió su padre, lo que ya provoca un entorno de desgracias alrededor de Marcela, que se agravará más adelante con el suicidio de Grisóstomo, siendo ella (según los cabreros) la causante de tal suicidio.

Hay que tener en cuenta también la particularidad de la vida de Marcela, una mujer que hereda todas las riquezas de su padre y que se queda huérfana siendo una niña, a quien cría su tío, todo esto ya le otorga una libertad que muchas otras mujeres no tenían, pues (y lo reconoce ella en su defensa ante las acusaciones de haber sido la causante de la muerte de Grisóstomo) debido a su condición económica no necesita de casamientos para poder sustentarse, lo que le permite la libertad de no tomar marido y ser pastora.

Marcela se considera un personaje feminista porque no sólo se alude a su hermosura en el relato, sino que se muestra también su inteligencia, pues cuando esta tiene que defenderse de las acusaciones que se vierten sobre ella de que es la razón de la muerte de Grisóstomo, ella, en vez de callar como sería propio en aquella época, va al funeral para defender su honra, y desmentir el hecho de que ella sea la causante de dicho suicidio.

Encontramos un discurso realizado por un personaje femenino que habla del derecho a la elección, de la libertad, la belleza y la obligación:

“Hízome el cielo, según vosotros decís, hermosa, y de tal manera, que sin ser poderosos a otra cosa, a que me améis os mueve mi hermosura, y por el amor que me mostráis, decís y aún queréis que esté yo obligada a amaros. Yo conozco con el natural entendimiento que Dios me ha dado, que todo lo hermoso es amable; mas no alcanzo que por razón de ser amado esté obligado lo que es amado por hermoso, a amar a quien le ama.”

Se muestra en esta parte de la defensa de Marcela el hecho de la obligación, se muestra una crítica a que no se pregunte a las mujeres si aman a la otra parte, sino que se tiene en cuenta una voluntad, la del hombre. Además, se alude a la belleza constantemente como un objeto, incluso Marcela, refiriéndose a ella misma, no se refiere como persona o ser consciente, sino que se refiere a “lo amado” “lo hermoso” como objetos inanimados. Podemos ver esto como una crítica, o como reflejo de la sociedad en la que vivía Cervantes, que, aunque adelantado a su época, igualmente socializado por ella.

“Y más, que podría acontecer que el amador de lo hermoso fuese feo, y siendo lo feo digno de ser aborrecido, cae muy mal el decir: Quiérote por hermosa, hasme de amar, aunque sea feo.”

Podemos ver en este párrafo reflejada la injusticia y la supuesta voluntad que han de tener las mujeres a amar a cualquiera que las pretenda, sin ser voluntad suya amarlos o no. Se ven resquicios en este párrafo de lo que más tarde se criticará desde el feminismo, el hecho de deber algo porque te alaguen.

                “Yo nací libre, y para poder vivir libre, escogí la soledad de los campos”

No sólo esta línea menciona la libertad, sino que da una imagen muy clara de lo que supone la misma, para poder vivir libre escoge la soledad de los campos, parece ser, según esta frase que no puede ser libre acompañada, dando a entender que el casamiento supondría su pérdida de libertad. No es que la soledad sea su forma de ser libre, sino que es un requisito indispensable para poder vivir libre.

“El que me llama fiera y basilisco, déjeme como esa cosa perjudicial y mala; el que me llama ingrata no me sirva; el que, desconocida, no me conozca; quien cruel, no me siga: que esta fiera, este basilisco, esta ingrata, esta cruel, y esta desconocida, ni los buscará, servirá, conocerá ni seguirá en ninguna manera.”

Vemos aquí la apropiación de los insultos, herramienta no sólo utilizada por el feminismo, sino también por el movimiento LGBTI (por ejemplo, con la palabra QUEER) y las personas racializadas.
En esta ocasión Marcela se apropia de todos los insultos que Ambrosio ha utilizado antes contra ella, y los utiliza para situarse en una posición de poder y de libertad.

Pero a pesar de todo esto, no podemos dar por hecho la visión feminista de Cervantes, es cierto que el personaje de Marcela se sale de lo normal, pero no sabemos si es como crítica a la poca libertad de las mujeres o si simplemente es un personaje caricaturesco más del autor.

Aunque este personaje da mucho que pensar respecto de las obligaciones a las que se ven sometidas las mujeres, al final del capítulo, cuando el Quijote se pronuncia al respecto de este acontecimiento, no muestra una postura completamente clara ni defensora de Marcela al 100%.

“Ella ha mostrado con claras razones la poca o ninguna culpa que ha tenido en la muerte de Grisóstomo.”

Aquí Don Quijote, a pesar de decir más adelante en su alegato que Marcela debe ser respetada, no la excluye del todo de la culpa pues esa “poca culpa”, deja un resquicio de duda.

Aún así, a pesar de que Marcela es presentada como un personaje solitario que no se preocupa por los problemas sociales, narcisista y “endiablada”, más adelante le ofrece Cervantes a este personaje la oportunidad de defenderse, mostrando más de un punto de vista en el relato, siendo capaz de mostrar como injusta, una situación muy común en aquella época.

CONCLUSIONES

Podemos concluir, aunque pueda parecer fácil conclusión, que nadie hay mejor para mostrar una perspectiva feminista que las mujeres escritoras de la época. 
Pero aún así, podemos observar que Cervantes fue una excepción a los escritores varones de su época, pues mientras las obras de los demás mantenían a las mujeres en roles de sumisión, y únicamente salían de ahí en comedias y como personajes caricaturescos, pero no críticos, Cervantes fue capaz de crear personajes femeninos que luchaban por escapar de estos roles, y se entiende su literatura como una crítica a la realidad existente.


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